Orientación vocacional: “elegir una carrera es como casarse con alguien para toda la vida”

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Experto recomienda ser muy receptivos con las inquietudes que manifiestan los jóvenes.

Elegir la carrera o profesión de nuestros sueños es un proceso tan importante que podría compararse con un matrimonio, sostienen algunos expertos, donde es preciso evaluar la mayor cantidad de variables que aseguren “una unión duradera” pero, sobre todo, fructífera en el tiempo.

“Elegir una carrera es como casarse con alguien, comprometerse con alguien, donde no necesariamente vamos a tener toda la información y el conocimiento de con quién nos casamos y por eso hay que informarse muy bien antes de tomar la decisión final”, sostuvo Denis Páucar, psicólogo del Centro de Salud Mental Comunitario “Santa Rosa” de Huaycán. 

En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina, el experto refirió que para escoger la carrera a la que nos dedicaremos hay que tomar en cuenta diversos aspectos: nuestros gustos, capacidades, nuestra personalidad e incluso nuestra dinámica familiar. 

Será importante evaluar además si apuntaré a una entidad privada o pública, así como la distancia en dónde esta se ubica, porque si bien ahora nos encontramos en medio de una pandemia y las clases se hacen de forma virtual, tarde o temprano esto acabará y tendremos que recibir clases presenciales. El tiempo que voy a invertir en desplazarme para estudiar no es un aspecto menor, sostuvo.  

Trabajando nuestro legado 
A la lista de aspectos mencionados, se suma el presupuesto que me demandará estudiar la carrera que elija y si mis padres lo podrán asumir. Habrá que analizar además las oportunidades que ofrece el mercado para los egresados de esa profesión, sobre todo ahora que la demanda de profesionales procede especialmente de la rama médica o de salud en general.   

“Un aspecto que puede ayudar a los jóvenes en su elección es la pasión que los mueve a hacer cosas. Es el corazón el que me tiene que orientar, porque a la larga yo quiero dejar algo para el mundo, algo para mi familia, una forma en la que me recuerden y la carrera que elija va a ser determinante para lograrlo, para ser recordado en mi medio social, en mi historia”, refirió el especialista del Ministerio de Salud.

Algunos jóvenes se ilusionan por algunas carreras en base a lo que han oído o escuchado, pero no conocen a profundidad las demandas de tal o cual profesión y una vez en el campo terminan descubriendo que no les agrada, que se sienten prisioneros y abandonan lo andado. 

“Por ejemplo, algunos pueden decir ¡wow, medicina! Con ella podré ayudar a los demás, es una carrera muy bonita, muy útil, pero tal vez entran a la cancha y se dan cuenta que debe tener otras características personales, que se adapten a las exigencias de esta profesión, que no es lo suyo y lo dejan”. 

Para el licenciado Quispe es vital que los padres analicen junto a sus hijos cuáles son sus puntos fuertes, si se sienten bien trabajando en una oficina o más al aire libre, si disfrutan estar rodeados de mucha gente o por el contrario les gusta hacer cosas en solitario. 

“Habrá jóvenes con ganas de sobresalir socialmente, pero de repente a otros no les interesa eso. Se sienten bien con producir algo y dar un servicio sin generar mayor atención, sin que nadie se dé cuenta. Todo entra en juego. Hay que conversar sobre las expectativas y las gratificaciones que esperan al terminar sus carreras, porque algunas llegarán a muy largo plazo y otras podrían ser inmediatas, dependiendo lo que se elija”. 

Cuidado con lo que dice  
La pandemia por covid-19 es un factor que también influye a la hora de tomar una decisión tan importante cono nuestra carrera profesional, comenta el experto, porque ha generado una gran incertidumbre, especialmente entre los jóvenes, quienes sienten que tienen menos opciones entre las que escoger o dónde buscar información que calme sus dudas. 

“Antes podían hablar con el docente, con el amigo o los mismos promotores de la universidad que iban a los centros educativos, pero todo eso ya no está debido a la pandemia. Entonces, surgen las preguntas ¿qué hago con mi educación? ¿qué hago con mi carrera, que hago con mi vida?” 

Ante eso, los padres ser muy receptivos con los jóvenes, ofrecerles confianza y comprensión durante este proceso y nunca condicionar su apoyo a determinada elección.    
“Ellos deben ser validados en la decisión que tomen y no pensar que se le está condicionando. Es importante desechar frases desvalorizantes como “esa carrera la estudia cualquiera”, “esa carrera no te va a servir para nada”. Frases como esas no ayudarán en nada”. 

Habrá que acompañar el proceso sin críticas y con paciencia, porque un adolescente pueda cambiar de intereses en poco tiempo. Una manera de reducir las dudas alrededor de lo que podría ser conveniente para él o ella es ofrecerle la mayor cantidad de información sobre lo que le interesa. 

“Es preferible investigar muy bien lo que haremos antes de empezar a estudiar a ingresar a una y darnos cuenta de que no es lo que queremos y abandonarla a la mitad”. 

En esos casos, muchos padres sienten que han perdido tiempo y dinero apoyando las decisiones erradas de sus hijos y no pocos deciden quitarles su apoyo. Para evitar que esto suceda es fundamental preguntar y averiguar todo lo concerniente a la profesión que más le entusiasma y así evitar sorpresas más adelante.

“No hay que olvidar que se trata de una decisión que nos va a acompañar a lo largo de nuestra vida y si ya dimos ese paso y vemos que no es lo nuestro, tal vez es mejor perder ese año de nuestras vidas para luego apostar por algo que me agrada, que en verdad me apasiona”.

Generar el trabajo propio
Para las familias que ya tienen un negocio y desean que los hijos se inserten dentro de él, aconsejó también la capacitación. 
“Uno siempre está aprendiendo del que tiene más experiencia, de los padres o de otras experiencias, pero dentro del mercado también es importante un cartón, una constancia o un certificado. Siempre hay cosas novedosas que aprender. 

Ahora mismo, en medio de la pandemia, todo lo que son servicios se han visto muy demandados y algunos se han capacitado para disminuir el tiempo de entregar de sus productos”.

Anotó que, si la carrera que uno elige no está entre las más demandas ahora mismo, no debe verse como un fracaso anticipado, porque el mismo profesional podría generarlo. 
“Yo puedo crear mi propio trabajo, generar la necesidad, brindar mis servicios e incluso dar trabajo a otros. Pero si veo que en el mercado soy muy competitivo, ya he probado muchas cosas y veo que no hay solución laboral, podría plantearme estudiar otra cosa o dedicarme a otra cosa ¿por qué no hacerlo? siempre y cuando me interese, me apasione. 

Porque si se trata solo de ganar dinero y hago algo que no me agrada, tarde o temprano me voy a sentir insatisfecho conmigo mismo”.

Adiós prejuicios 
El psicólogo destacó que sea cual sea la elección de los jóvenes debe respetarse y respaldarse por los padres que son el gran apoyo en este proceso. 

“Algunos adolescentes podrían escoger alguna carrera no usual y hasta una vocación religiosa, pero si a la persona le gusta, le apasiona, adelante.

Muchas veces hay muchos prejuicios respecto a ciertas profesiones como pudo haber ocurrido antes con la cocina o carreras como la sociología o ciencias políticas que hoy tiene gran demanda, pero de las que no se escuchaba nada antes”. 

Pidió dejar atrás los temores y conversar mucho en familia para resolver todas las dudas que puedan surgir entre los hijos. 
“Es fundamental no esperar el último mes de quinto año de secundaria para indagar sobre esto, cuanto antes, mucho mejor. Los especialistas de los Centros de Salud Mental Comunitarios estamos atentos a poderlos ayudar en este camino tan importante”.

Agregó que, durante la primera ola de la pandemia, en la que se implementó una cuarentena muy estricta, los servicios del Ministerio de Salud pudieron llegar a la población a través de las redes sociales y las líneas telefónicas. 
“En la cuarentena pasada hemos atendido así y lo seguiremos haciendo también ahora, para ofrecer orientación de muchos jóvenes que se preguntan qué hago con mi vida, sobre todo en estas circunstancias.

No olvidar que en los centros de atención de nivel uno también hay psicólogos. En las Diris de cada región y provincia existen los números telefónicos donde gustosos les podremos dar mayor atención sobre este y otros temas”, agregó. 

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