Té verde, el milenario ingrediente para un detox profundo anti envejecimiento

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Descubre todo el poderío que se obtiene al mezclar el té verde, miel y café para conseguir una piel más suave y luminosa gracias a sus propiedades antioxidantes.

El té verde es uno de los ingredientes naturales al que podemos recurrir cuando se trata de aplicar un detox a la piel para que luzca mucho más renovada, fresca y brillante. Y es que se trata de aportarle al cutis un shot de vitaminas y antioxidantes que puedan restaurar el estado de la piel.

Gracias a sus propiedades anti envejecimiento y humectantes es un excelente aliado cuando se trata de quitar ojeras y bolsas en los ojos, pero también sirve para regular el exceso de sebosidad en la piel. Por ello podemos emplearlo de manera tópica a través de mascarillas, parches, limpiadores o diluyendo un poco del aceite esencial con un poco de agua.

Asimismo, el té verde es perfecto para todo tipo de pieles, salvo en caso de tener una dermis hipersensible (y en cualquier caso es siempre recomendable consultar con un dermatólogo en primera instancia para conocer los productos más idóneos para la piel). Ahora si queremos maximizar sus beneficios podemos aplicarlo totalmente con otros insumos ricos en vitamina C o E. Razón por la que te mostramos cómo elaborar una mascarilla sencilla, práctica y súper nutritiva para el cutis.

Mascarilla de té verde, café y miel  

El uso del té verde viene desde la antigüedad proveniente desde China y que se encuentra entre las 50 hierbas fundamentales que se usan en la medicina tradicional. Y si lo unimos con otros ingredientes refrescantes, que equilibren la producción de grasa y limpien profundamente entonces obtendremos un poderoso mix.

Para esta preparación solo requieres tres bolsitas de té verde (si tienes filtrante y si tienes en hierbas te sugerimos reposar media taza), dos cucharadas de miel y dos cucharadas de café pasado. Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una masa consistente y luego refrigéralo por unos minutos.

Utiliza la mascarilla después de haber realizado la limpieza de tu rostro para que tu dermis pueda asimilar los nutrientes de forma más efectivo y no se vea impedido por una obstrucción de poros. Al final lava con agua fría y seca tu rostro con suaves toques el exceso de humedad.

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